La identidad culinaria y gastronómica

Guatemala tiene una oferta gastronómica y culinaria autóctona muy amplia, compleja y como toda cocina es un reflejo de su cultura.  Gracias a la herencia y mezcla de culturas los sabores, colores y texturas de la cocina guatemalteca son de una variedad que en pocos lugares del mundo se puede degustar.  Lamentablemente estamos perdiendo nuestra identidad, primero los “fast foods” una consecuencia del nuevo ritmo de vida cada vez más trepidante, que también ha afectado los hábitos y el buen comer, los platillos típicos con los que el chapín promedio creció requieren tiempo para su elaboración y más aún si se preparan siguiendo la forma tradicional.  Si a esto sumamos que hay pocos centros de formación culinaria y los pocos que existen se enfocan en la cocina internacional, la resulta es propuestas gastronómicas muy buenas pero que poco tienen que ver con nuestras raíces y cultura.

Estas líneas es un llamado a los que están formando este movimiento que nació como una moda pero que puede trascender a más, a los centros de formación y también a los productores y fabricantes.  No debemos dejar morir nuestra identidad culinaria siendo tan rica y que bien gestionada puede trascender las fronteras, ojalá como la cocina Peruana.

Me gustaría ver que se abran más restaurantes de cocina típica en lugar de taquerías o hamburguesas y pizza, creo incluso que un poco de creatividad y esfuerzo se puede desarrollar una franquicia de “fast food” 100% de cocina nacional y vemos algunos restaurantes como la famosa pizzería que ofrece la casuela de chuchitos.

Somos lo que comemos dicen, y creo que hay mucho de cierto en eso y más aún la comida es un reflejo del carácter de una sociedad; en nuestro caso nuestra comida es llena de color y de sabores únicos, la variedad va desde las entre comidas como las tostadas y los diferentes tipos de tamalitos a platos más complejos y elaborados como el Suban Ik, Jocón y Pepián por mencionar solo los más emblemáticos por supuesto hay que mencionar el Tapado y los postres como las chancletas, el mole de plátano que son los más conocidos.

Cada que llevo a algún amigo turista a comer los tradicionales platos de la ciudad quedan maravillados, he tenido la dicha de hacer amistades de países tan lejanos como Japón y tan cercanos como Costa Rica; y ver como degustan hasta dejar el plato vacío dice mucho de nuestra cocina… ojalá sobreviva a las franquicias de comida chatarra y a la nueva generación de cocineros de comida internacional, ¿cuántas generaciones nos quedan de cocineras que saben los secretos del sazón chapín?   difícil saberlo.

 

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