Comiendo asados donde los inventaron

IMG_0128Viajar es vivir y la verdad no hay nada como viajar, está dentro de la naturaleza del hombre el explorar nuevos lugares, buscar aventuras y es gracias a ese espíritu que el mundo es lo que es hoy.  Si uno quiere expandir su mente debe hacer mundo como decían los abuelos y es que es la única forma en la que uno se da cuenta que no es nada en este vasto planeta con culturas distintas y lo más interesante para mí es la fusión culinaria que se ha dado y seguirá dando por este cruce cultural.

Recientemente tuve la oportunidad de viajar a Argentina un país del que guardo muy gratos recuerdos y regreso a su capital Buenos Aires después de casi 10 años, esperaba volver a probar algunas comidas y restaurantes que dejaron su huella en mi paladar pero lamentablemente algunos de ellos dejaron de operar gracias a los oficios de un gobierno populista pero la política no es nuestro tema acá.  Buenos Aires es una ciudad cosmopolita y la propuesta culinaria es muy variada gracias a la influencia de inmigrantes de varios países lo que también tiene un impacto en la calidad también, tiene que tener uno muy mala suerte para comer algo malo pero la regla básica es siempre si está lleno es bueno.  Uno no puede pasar por Argentina sin probar los asados son famosos por ello y la fama no es inmerecida, así pues me puse en camino hacia Las Nazarenas un negocio familiar de tercera generación que opera des 1,891 es de lo más típico y es para comensales de estómago fuerte y gusto por los sabores intensos a mi me gusta en este lugar pedir un asado criollo que incluye corderito, chivito, asado de tira, vacío y por supuesto el tradicional chorizo argentino no esperen los tradicionales cortes porque el asado criollo es de particular presentación y cortes que antaño eran los cortes menos apetecidos y destinados a la clase trabajadora.

Las Nazarenas está en Retiro cerca de la estación del tren que conecta con varias estaciones del subte a unas cuantas cuadras prácticamente en el corazón de Buenos Aires, por tal razón los habitués son personas que trabajan en los alrededores donde las principales empresas tienen sus oficinas y edificios.

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Las Nazarenas también es reconocida por su cava de vinos y ofrece vinos de las mejores bodegas argentinas, en lo particular y si aceptan una humilde recomendación pidan un Norton Reserva o un Doña Paula Estate o acepten la recomendación del maitré.

Para los que gustan de cortes más conocidos y sabores más familiares a nuestro gusto guatemalteco les recomiendo ir a  La Cabrera y es que en el país de las vacas este asador es un culto, no es para nada tradicional y ofrece una experiencia muy buena gracias a su nivel de servicio y atención sin dejar de lado lo más importante: la calidad de las carnes.  Un lugar totalmente nuevo para mí aunque para muchos ya tiene sus años en mis estancias anteriores en Buenos Aires no existía pero gracias a la tecnología y una mensaje por whatsapp lo descubrí y es un imperdible si alguien tiene la oportunidad de ir a la ciudad porteña, pero hay que ser paciente porque la espera mínima es de 50 minutos la que se pasa agradablemente gracias a las anfitrionas que están atentas a ofrecer vinos espumantes y uno que otro canapé para aliviar la espera.

Una vez ubicados en las mesas la experiencia toma otro matiz, los meseros ofrecen una excelente atención, ordenamos pues los tradicionales asado de novillo, ojo de bife y chorizo y aceptamos la recomendación de no pedir acompañamientos lo cual fue muy prudente porque las porciones son generosas.

La Cabrera está ubicada en la parte norte de Buenos Aires en el barrio de Palermo que desde ya hace algún tiempo se ha convertido en la zona de moda y se divide en Palermo SoHo y Palermo Hollywood con los bares de moda, restaurantes y por el otro lado tiendas de moda, estilo y decoración un bonito paseo para hacerlo de día o de noche, solo tomen en cuenta que la vida nocturna en Buenos Aires inicia muy entrada la noche casi pasada la media noche.

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El mejor acompañamiento para estas carnes es un buen vino, pero opté por una Quilmes Stout ya que no la había probado antes y está muy sabrosa, pero dejaré esto para más adelante en otra nota.

 

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