Todo bicho que camina va a parar al asador

Como bien dijo El Gaucho Martín Fierro, todo bicho que camina va a parar al asador es un reflejo de que asar carne es una de las primeras cosas que hizo el hombre después de descubrir el fugo y es que es tan simple pero a la vez es un arte lograr el asado perfecto a tal punto que despierta pasiones y polémicas que se dan sobre cuál es la mejor forma de hacer preparar un buen asado y hay tantas opiniones como personas en el mundo así como también tantos lugares para elegir.

En mi caso soy un poco purista en cuanto a lo que yo calificaría como un buen asado, para mí un buen asado empieza con la calidad de la carne y esto depende en gran medida de lo que come el animal, cómo hagan el corte a esto solo agregue sal y a la parrilla señores, no hace falta más y para demostrar mi punto les comparto unas palabras de alguien que supo ver y escribir en sus inicios como los que inventaron el asado lo hacían. Calixto Bustamante nació en el Cuzco y es autor de El Lazarillo de ciego caminantes, desde Buenos Aires hasta Lima anotó lo siguiente:

Muchas veces se juntan de éstos, cuatro, cinco y a veces más con pretexto de ir al campo a divertirse, no llevando más prevención para su mantenimiento que el lazo, las bolas y un cuchillo.  Se convienen un día para comer la picana de una vaca o novillo; lo enlazan, derriban y bien trincado de pies y manos, le sacan, casi vivo, toda la rabadilla con su cuero, y haciéndole unas picaduras por el lado de la carne la asan mal y medio cruda se la comen, sin más aderezo que un poco de sal, si la llevan por contingencia.

Bustamante hace referencia a los guadeiros o gauchos del siglo XVII, ha pasado pues ya bastante tiempo, pero hay una verdad que permanece inmutable: A un buen trozo de carne no hace falta agregarle nada más que fuego  y sal.  Dicho esto para mi gusto hay pocos lugares donde se puede comer un buen asado creo que uno de estos es Donde Joselito, la carne aunque no puedo decir que es la mejor es muy buena, los parrilleros conocen su oficio solo hay que ignorar el chirmol, chimichurri y demás menjurjes en la mesa y entrarle con entusiasmo a un buen trozo de carne asada.

IMG_2930

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *